
EMILIA BENAVIDES
Sobre su pupitre, Emilia Alejandra Benavides Cuenca olvidó el regalo de Navidad que con sus manos había hecho para sus padres, Ángel y Olga. Faltaban nueve días para la Nochebuena y 16 para que terminara el 2017. Era viernes y ese día, Emilia no volvió más a casa.
Emilia una niña de 10 años, salió de su escuela un viernes de diciembre de 2017. Ese viernes, a Emilia le faltaron cinco centavos para completar el pasaje del bus que la llevaría a casa, así que se los pidió al dueño de una tienda cercana: “Le pago el lunes”, le dijo. Caminó hacia la calle y poco después desapareció. Por la tarde, el padre de Emilia, Ángel, fue alertado por su esposa de que su hija no había llegado a casa. Desde ese momento, la familia de Emilia, sus vecinos, maestras y compañeros de clase empezaron a compartir la foto de la pequeña en redes sociales y en chats de WhatsApp.
Solo pasaron cuatro días desde la desaparición, para que una mala noticia llenara los titulares de los medios de comunicación locales. A Emilia, de 10 años, la violaron, asesinaron, desmembraron e incineraron su cuerpo. Luego lo abandonaron a las afueras de la ciudad. Las investigaciones revelaron que Emilia fue secuestrada por una red de trata y pornografía infantil.
Desde que Emilia desapareció aquel viernes, en Loja se activaron brigadas ciudadanas que ayudaban a las autoridades a buscar a la pequeña. La Policía Nacional investigaba con lo que podía. Las cámaras ojo de águila que el Municipio había instalado en la ciudad no funcionaban, por lo que los investigadores recurrieron a las cámaras de los bancos y de negocios privados.
Una de las cámaras de una institución financiera local mostraba a Emilia ese viernes. Eran las 12h40 cuando fue registrada. Emilia vestía su uniforme escolar camiseta blanca y calentador azul, su cabello estaba recogido y cargaba su mochila. Estaba sola o, al menos, eso parecía.
En medio de la búsqueda los gestos de esperanza llegaban de los más pequeños. “No podemos continuar con las clases viendo ese pupitre vacío”, decía Adrián en voz alta y con mirada valiente. Con el uniforme de la escuela y detrás de unos lentes que lo hacían lucir como un pequeño Superman, el compañero de clases de Emilia reclamaba “el derecho de salir a marchar”. Había que encontrar a su amiga, a la niña que ahora faltaba en el salón. El video que fue compartido miles de veces por los usuarios de redes sociales mostraba a los demás compañeros de Emilia sosteniendo un afiche que decía: “Ayúdanos a encontrarla”.
A Emilia la secuestró Fabián N.R. conocido en la ciudad como ‘Chino’. Fabián era un profesor de bailoterapia y también trabajaba animando fiestas infantiles. Quienes lo conocían decían que era trabajador, responsable y amable. Quien lo veía en sus redes sociales no hubiera sospechado de él, pues su foto de perfil en Facebook lo mostraba sonriente junto a sus dos hijos. Ese martes de 2017, cuando se confirmó el trágico final de Emilia, la Policía detuvo al ‘Chino’, que declaró que él había secuestrado a Emilia. Fabián confesó en dónde estaba el cuerpo descuartizado e incinerado.
La versión de Fabián se comprobó con los registros de una cámara de seguridad de un negocio local. Allí se lo veía aquel viernes caminando junto a Emilia. Fabián no era un desconocido para ella porque lo había visto en alguna clase de bailoterapia, según contó el padre de la niña. Como Emilia conocía al hombre caminó a su lado con tranquilidad.
Ese viernes, Fabián ‘el Chino’ raptó a Emilia. Luego Fabián entregó a la niña a alias ‘10’, quien la trasladó a una zona de moteles en Loja. Allí la habrían violado. Después del crimen, la niña regresó a la bodega del ‘Chino’, ubicada en los bajos del Estadio de la ciudad. Para ese momento, las alertas se habían activado y todos en la ciudad buscaban a Emilia.

Su captor lleno de nervios por los controles decidió asesinarla. Luego de tres días, cuando el cadáver empezó a oler mal, el ‘Chino’ decidió deshacerse de Emilia y trasladó el pequeño cuerpo en el taxi de su primo hasta una casa ubicada en la vía a Catamayo, una pequeña ciudad ubicada a 30 minutos de Loja, allí la descuartizó y la quemó. Posteriormente, abandonó el cuerpo de la niña en una quebrada a las afueras de Loja.
Fabián fue el primer detenido y con él se conoció una trama de terror. El ‘Chino’, días antes del 15 de diciembre habría sido contactado por Tania R., quien buscaba a niñas de “entre 10 y 12 años para hacer tomas fotográficas y videos desnudas”. Le pagarían USD 4.000 por secuestrarlas y luego las podría ‘devolver’. Otro de los nombres que reveló Fabián fue el de Manuel A. R, quien condujo el taxi en donde movilizaban a Emilia. Esos fueron los únicos datos que el secuestrador de Emilia dio porque se suicidó al siguiente día en la celda de la Cárcel de Turi, en la provincia de Azuay, a 208 kilómetros de Loja, a donde lo trasladaron luego de su detención.
Las investigaciones posteriores revelaron que una red dedicada a la trata de personas y a la pornografía infantil operaba desde Loja. La red se extendía por varias ciudades del país como Cuenca, Quito, Portoviejo y Santo Domingo de los Tsáchilas.
Infobae, 2017 (Imagen con permiso de uso)
Los miembros de la red captaban a niños, niñas o adolescentes, a través de una página de Facebook, a la que le pusieron ‘Inocentes 10’, y estaba liderada por alias ‘10’. Los policías, según la información publicada en medios locales, aseguraban que alias ‘10’ era conocida como Tania.
La información obtenida por la Fiscalía General del Estado reveló que los 18 detenidos de la red delincuencial –10 de ellos de Loja– trabajaban en gimnasios, al igual que Fabián. Los criminales, a cambio de pagos que iban desde USD 1.000 hasta USD 5.000, buscaban acercarse a menores para grabarlos. El caso más grave fue el de Emilia y, según el Observatorio Social del Ecuador, reveló “una trama de alto riesgo para la niñez”.
El 17 de diciembre de 2019, dos años y dos días después de la desaparición de Emilia, se conoció que Tania R. y Manual A.R. fueron condenados a 40 años de cárcel por el femicidio de la niña. Aunque un mes antes tan solo los habían condenado a 34 años de prisión, la pena fue incrementada por la acumulación de delitos como pornografía infantil, trata de personas y violación sexual.

Ecuavisa , 2017 (Imagen con permiso de uso)
El crimen de Emilia Benavides se ha convertido en uno de los casos más trágicos de la pornografía infantil en el Ecuador. A raíz de lo sucedido con la menor, se implementó en el país la “Alerta Emilia”, un protocolo de búsqueda temprana de niños, niñas y adolescentes desaparecidos en Ecuador, que difunde el aviso en redes sociales para que las personas puedan brindar información sobre los menores.
Sin embargo, hasta mayo de 2021, el protocolo solo se ha activado en 5 ocasiones, esto a pesar de que han existido varias denuncias de niños desaparecidos. La alerta solo se activa en los casos en que las vidas de los pequeños podrían estar en alto riesgo. De acuerdo con las autoridades, se revisan al menos 19 parámetros que miden el peligro.
El atroz secuestro y asesinato de Emilia revela cómo la pornografía infantil opera en el Ecuador. Este es el segundo delito de violencia en el espacio digital más denunciado en el país, según datos oficiales.
ALERTA EMILIA
Este protocolo establece las bases para la operación eficiente y efectiva del Programa "Alerta EMILIA", asegurando una respuesta rápida y coordinada ante la desaparición de niños, niñas y adolescentes en situación de alto riesgo.
Los medios difunden el caso. En el 2019, dos años y dos días después de la desaparición de Emilia, dos personas son condenadas a 40 años de cárcel por el femicidio de la niña. A raíz del crimen, en el 2018, en Ecuador se implementa la “Alerta Emilia”. Este es un riguroso protocolo de búsqueda temprana de niños, niñas y adolescentes desaparecidos, que están en alto riesgo. Para comenzar el análisis de activación de la alerta debe haber una denuncia de desaparición en la Fiscalía o en la Policía Nacional. Para activar la Alerta Emilia, se analiza la valoración de los criterios de riesgo.
Un fiscal y el jefe zonal de la Unidad Especializada de Investigación de Personas Desaparecidas de la Policía Nacional validan la activación de la Alerta Emilia, y se cercioran de que la alerta de desaparición no vulnere los derechos de niños, niñas y adolescentes. El comité interinstitucional evalúa el caso de la desaparición y activa las alertas. El Comité está conformado por el Ministerio de Gobierno, que preside el comité, la Fiscalía General del Estado, el Consejo de la Judicatura, la Defensoría del Pueblo y la Policía, como miembro asesor del Comité.
Luego de activada la Alerta, el Ministerio de Gobierno difunde en todos los medios de comunicación, redes sociales u otros, el afiche de desaparición de la niña, niño o adolescente. También lo difunden otras instituciones públicas. La Alerta Emilia es una iniciativa que muestra la necesidad y la importancia del trabajo articulado y sostenido de las instituciones del Estado y la sociedad civil para la protección y la defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Puntos más importantes del Protocolo
Definiciones clave:
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Alerta EMILIA: Declaración urgente hecha por la autoridad para coordinar la búsqueda inmediata de un niño, niña o adolescente desaparecido, considerado en alto riesgo.
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Afiche estandarizado de personas desaparecidas: Documento que incluye detalles sobre la persona desaparecida, como su fotografía, lugar de desaparición y número de contacto.
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Afiche estandarizado de “Alerta EMILIA”: Documento con información específica sobre el niño, niña o adolescente desaparecido, que incluye características físicas, circunstancias de la desaparición y otros datos relevantes.
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Alto Riesgo inminente: Situación grave que pone en peligro la integridad física o emocional de un niño, niña o adolescente.
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Criterios: Factores para valorar el riesgo de una persona, que ayudan a determinar si está en situación de desaparición o de delito.
Clasificación de desapariciones:
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Niño, niña o adolescente desaparecido/a: Persona cuyo paradero es desconocido para su familia.
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Niño, niña o adolescente extraviados/as: Persona que no puede regresar a su hogar o lugar por causas ajenas a su voluntad.
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Niño, niña o adolescente perdido/a: Definición legal de pérdida involuntaria o voluntaria de un niño, niña o adolescente fuera de su entorno habitual sin el consentimiento de sus cuidadores.
Responsabilidad de denuncia:
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Personas obligadas a denunciar: Toda persona que tenga conocimiento de una desaparición debe denunciarla inmediatamente ante la Policía Nacional o la Fiscalía.
Estructura de coordinación y ejecución:
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Comité Interinstitucional: Entidades y organismos estatales responsables de coordinar, definir y ejecutar las acciones del programa.
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Coordinación Operativa Nacional: A cargo del Ministerio del Interior, la Policía Nacional y la Fiscalía General del Estado, quienes se encargan de la activación y difusión de la Alerta EMILIA.
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Secretaría del Comité Interinstitucional: Estará a cargo de la Fiscalía General del Estado.
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Mesas Técnicas: Equipos técnicos de diferentes organismos que colaboran en la evaluación y cumplimiento del programa.