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CASOS NO TRANSPARENTES

En Ecuador, hay casos que comienzan con anuncios oficiales prometedores sobre avances en la búsqueda de víctimas, pero que luego se desvanecen en la incertidumbre. Historias donde los datos iniciales no coinciden con los resultados finales, dejando más preguntas que respuestas. Estos desenlaces no solo generan confusión y desconfianza, sino que también incrementan el dolor de las familias que esperan respuestas claras y definitivas sobre el paradero de sus seres queridos.

En esta sección, exploramos casos donde la información inicial no fue suficiente para esclarecer la verdad y destacamos la necesidad de procesos más transparentes y efectivos en la búsqueda de justicia para las víctimas y sus familias.

SEBASTIÁN MATEO

En noviembre de 2014, mi vida cambió para siempre, aunque apenas tenía 1 año y 10 meses. Vivía en Quito, Ecuador, con mi familia, y ese día estábamos regresando a nuestra casa en el barrio de Atucucho. Mientras caminábamos cerca del parque de la Concepción, dos desconocidos en una motocicleta se acercaron rápidamente hacia nosotros.  

De pronto, uno de ellos me arrebató de los brazos de mi mamá. Ella intentó protegerme con todas sus fuerzas, pero la golpearon y no pudo evitar que me llevaran. Recuerdo el llanto de mi madre y el ruido de la moto alejándose mientras yo era llevado a un destino desconocido.  

Mis papás no se rindieron. Fueron a pedir ayuda de inmediato a la policía, a la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased). Ellos activaron protocolos para encontrarme, involucrando a la Unidad Antisecuestro (Unase) y a los expertos en protección de niños (Dinapen).  

Sin embargo, ya era tarde. Al día siguiente, el 25 de noviembre, encontraron mi cuerpo en el sector de El Calzado, al sur de Quito. Un golpe en la cabeza acabó con mi vida.

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